Irán no es un Estado más en el tablero internacional, ni una anomalía coyuntural del orden global: es un Estado-civilización, heredero directo del mundo persa, cuya sola existencia expone las fisuras profundas del sistema internacional contemporáneo. No es el “problema” que el discurso dominante pretende construir, sino su síntoma más revelador. Ningún otro país concentra con tanta nitidez las contradicciones, obsesiones y pulsiones destructivas del orden unipolar anglosionista en declive. Cada crisis iraní, cada intento de desestabilización, cada paquete de sanciones y cada amenaza militar revelan menos sobre Irán que sobre la incapacidad estructural del Imperio para aceptar el fin de su hegemonía histórica. Desde una perspectiva astrogeopolítica, la gran conjunción Júpiter - Saturno de 2020 en el elemento aire selló el cierre de dos siglos de hegemonía material occidental = elemento tierra, e inauguró una transición hacia un orden policéntrico y multipolar, donde Eurasia recupera centralidad histórica y Occidente entra en una fase de pérdida progresiva de coherencia, legitimidad y control. En este nuevo ciclo, Irán emerge como un nodo geoestratégico irreemplazable: no sólo por su posición territorial y energética, sino porque su mera existencia soberana constituye un obstáculo estructural para cualquier intento de restauración del dominio imperial. Este nuestro trabajo parte de una tesis central: Irán es el espejo donde se proyecta la metástasis terminal del Imperio estadounidense. Y Donald Trump no aparece aquí como una anomalía personal ni como la causa del derrumbe, sino como su expresión política más descarnada: el agente del colapso que verbaliza, acelera y legitima la descomposición del orden internacional que Occidente durante décadas proclamó defender. En su figura se condensan el mesianismo tardío del poder imperial, la ruptura de las propias reglas del sistema y la pulsión autodestructiva de una hegemonía que, al no poder reproducirse, opta por sabotear el orden que ella misma construyó. Irán no caerá; resistirá, aunque le aguarda un período prolongado, convulsivo y críticamente decisivo.
En 1951, Irán cometió un acto imperdonable desde la lógica imperial: ejercer soberanía real sobre sus recursos estratégicos. Tras décadas de dominación indirecta británica y una monarquía subordinada a intereses extranjeros, el descontento popular contra el régimen autocrático del shah Mohammad Reza Pahlavi desembocó en un proceso político inédito. Por primera vez, el pueblo iraní logró establecer un gobierno electo democráticamente, encabezado por el primer ministro Mohammad Mosadeq.
La decisión de Mosadeq de nacionalizar la industria petrolera, hasta entonces controlada por la Anglo-Iranian Oil Company (posteriormente British Petroleum), representó una ruptura estructural con el modelo colonial clásico. El petróleo, columna vertebral de la economía moderna, regresaba simbólica y materialmente a manos de sus verdaderos propietarios: el pueblo iraní.
Para el Imperio anglosionista, este acto no podía ser tolerado. En 1953, Estados Unidos asumió el rol de garante de los intereses británicos y, junto con el MI6, ejecutó la Operación Ajax: un golpe de Estado encubierto que combinó sobornos a parlamentarios y militares, campañas de difamación mediática, manipulación religiosa y protestas artificialmente inducidas. El objetivo no era solo derrocar a Mosadeq, sino disciplinar a cualquier nación que osara desafiar la arquitectura energética del Imperio. El gobierno de Mosadeq cayó bajo las resonancias de la conjunción Saturno - Neptuno en el signo solisticial de Libra.
Mohammad Mosadeq fue arrestado, confinado a arresto domiciliario hasta su muerte en 1967, y el mensaje quedó grabado a fuego: la democracia es aceptable solo cuando no interfiere con los intereses estratégicos occidentales. Este patrón, intervención, sabotaje institucional, manipulación social, se repetiría posteriormente en múltiples países ricos en hidrocarburos, desde Irán hasta Venezuela, con mínimas variaciones tácticas.
Tras el golpe, Mohammad Reza Pahlavi gobernó durante 26 años bajo una monarquía absolutista sostenida por Washington y Londres. Fue un período de aparente estabilidad macroeconómica para las élites, pero de represión sistemática para la sociedad iraní. Más de 20.000 opositores fueron encarcelados; la brecha económica se profundizó; las libertades políticas fueron anuladas; y el aparato represivo de la SAVAK = MOSSAD - CIA - MI6 se convirtió en el símbolo del Estado policial.
En este contexto emerge la figura del ayatolá Seyed Ruhollah Jomeini, no como un accidente histórico, sino como resultado directo de la patología del régimen impuesto. Su discurso no solo denunciaba la tiranía interna, sino la dependencia estructural de Irán respecto a Estados Unidos y el Reino Unido. La represión de su figura, arrestos, exilio forzado, no hizo sino amplificar su influencia y convertirlo en catalizador de un descontento nacional ya irreversible.
Ni la ley marcial ni la violencia estatal lograron contener un proceso que había dejado de ser político para volverse civilizatorio: el pueblo iraní ya no reclamaba reformas, sino ruptura con el tutelaje imperial y control soberano de su destino.
El regreso de Jomeini en 1979 y la caída del régimen monárquico marcaron mucho más que un cambio de gobierno. Supusieron una alteración profunda del equilibrio regional e internacional. Por primera vez, un Estado clave de Oriente Medio rompía abiertamente con el sistema de alianzas occidentales y proponía un modelo alternativo de soberanía política, económica y cultural.
Para Washington y sus aliados, la Revolución Islámica no fue percibida como un fenómeno iraní, sino como un precedente peligroso. La posibilidad de que otros pueblos sometidos imaginaran caminos de autodeterminación fuera del marco imperial fue vista como una amenaza existencial. De allí que, tras el triunfo revolucionario, Estados Unidos concentrara sus esfuerzos en revertir o destruir el nuevo sistema iraní, primero mediante una guerra directa por intermediarios, el conflicto Irán-Irak, y luego a través de una guerra prolongada de desgaste: sanciones, aislamiento, sabotaje económico y guerra psicológica.
Es importante subrayar una paradoja histórica: Estados Unidos no se opuso activamente al regreso de Jomeini y evitó un golpe militar que hubiera impedido la revolución. Esto no contradice el análisis, sino que lo refuerza ya que Washington no controla revoluciones; las instrumentaliza mientras cree poder reconducirlas. Cuando pierde el control, las convierte en enemigas absolutas.
Bajo las resonancias inauguradas en 2020 por la triple conjunción Júpiter - Saturno - Plutón, el sistema internacional ha entrado en una fase de reconfiguración policéntrica. En este nuevo tablero, Irán deja de ser solo un Estado resistente y se convierte en un pilar estructural del bloque euroasiático emergente.
- Para Rusia, Irán es la llave del flanco sur, el acceso a aguas cálidas y la viabilidad de corredores estratégicos que neutralizan el cerco atlántico.
- Para China, Irán es un eslabón indispensable de las rutas terrestres de la Nueva Ruta de la Seda, garantizando seguridad energética y comercial fuera del control naval estadounidense.
- Para India, Irán es la vía de escape a la asfixia geopolítica impuesta por Pakistán y los corredores occidentales, asegurando autonomía estratégica.
Desde esta perspectiva, Irán no puede ser derrotado sin provocar un colapso sistémico euroasiático. Un ataque decisivo o un cambio de régimen exitoso no serían una “victoria regional”, sino un intento de restauración desesperada del unipolarismo, con riesgo real de escalada global y una guerra termonuclear ya que ni Rusia ni China permitirán que Iran caiga = Guerra contra los BRICS+
Por eso, cada ofensiva contra Irán es, en realidad, una ofensiva contra el nuevo orden multipolar en gestación. Y por eso también, Irán se ha convertido en el campo de batalla simbólico y material donde el Imperio libra una de sus últimas guerras: no por expansión, sino por impotencia y supervivencia.
La disputa geopolítica en torno a Irán no puede entenderse sin abordar el rol central que el petróleo ha jugado en la arquitectura del sistema internacional desde finales del siglo XX. El papel del petrodólar, el uso del dólar estadounidense como moneda dominante en el comercio petrolero global, ha sido uno de los pilares fundamentales de la hegemonía financiera y geoestratégica de Estados Unidos.
Estados Unidos aseguró que los principales exportadores de petróleo, por razones tanto económicas como de seguridad, comercializaran sus hidrocarburos en dólares, lo que generó una demanda global constante de la moneda estadounidense y facilitó que Washington financiara altos déficits fiscales y comerciales sin sufrir una depreciación equivalente de su moneda. Este sistema fue una fuente clave de poder estructural para la hegemonía estadounidense durante décadas.
Para Estados Unidos, mantener el sistema del petrodólar y la primacía del dólar como moneda de referencia internacional no es un objetivo económico menor, sino una estrategia de poder global. El control sobre el comercio petrolero permite a Washington ejercer sanciones extraterritoriales, restringir el flujo de capitales, imponer penalidades a actores no alineados y limitar el acceso de rivales estratégicos a recursos energéticos vitales y a los sistemas financieros occidentales.
En este contexto, Irán emerge no solo como un actor regional crucial, sino como un elemento estructural de la seguridad energética de China. Los datos más recientes muestran que más del 80 % de las exportaciones petroleras iraníes se dirigen a China, lo que equivale a aproximadamente 1,3 - 1,9 millones de barriles diarios, un volumen que representa una parte significativa, cercana al 13 - 14 %, de las importaciones petroleras chinas por vía marítima.
Aunque diversas fuentes varían en cifras puntuales, el rasgo estructural es claro: China depende intensamente del petróleo iraní como fuente de energía a precios competitivos y constantes a pesar de las sanciones occidentales. Incluso bajo presión de Estados Unidos, Pekín ha mantenido estas compras, a menudo etiquetando y redirigiendo el crudo iraní para evitar sanciones, evidenciando la importancia estratégica que asigna a este suministro. Para China, esta dependencia tiene múltiples efectos geopolíticos:
- Seguridad energética: mantener un suministro estable de energía barata es una prioridad absoluta para la segunda economía mundial, que sustenta su industria, exportaciones y desarrollo interno.
- Reducción de vulnerabilidad: la diversificación de proveedores fuera del sistema dominante reduce la exposición a sanciones occidentales y protege a Pekín de los vaivenes políticos de Washington.
- Integración multipolar: el comercio petrolero no dolarizado forma parte de una lógica más amplia de integración económica alternativa al modelo occidental, complementando iniciativas como la Franja y la Ruta y la ampliación de los BRICS.
Si Irán fuera atacado de forma que interrumpiera significativamente su capacidad de exportar petróleo, especialmente si ello golpeara terminales claves o rutas logísticas, las repercusiones para China serían profundas. La pérdida de un volumen de crudo que representa un porcentaje significativo de sus importaciones marítimas obligaría a Beijing a reajustar sus patrones de compra, probablemente a precios de mercado más altos, presionando sus márgenes industriales y generando tensiones internas en su estructura productiva y energética.
Este vínculo energético entre Irán y China tiene una dimensión más amplia: socava la lógica del petrodólar. A medida que China, Rusia, India y otros países del bloque BRICS exploran mecanismos alternativos de liquidación y comercio de hidrocarburos fuera del dólar, se crea un patrón de desdolarización progresiva que erosionaría la demanda global del dólar como moneda de reserva y de comercio. Cuanto más petróleo se venda en yuanes o en canastas de monedas alternativas, más se debilita la estructura que históricamente ha dado a Washington su ventaja financiera.
Irán, con sus amplias reservas de hidrocarburos, su posición geográfica estratégica cerca de rutas vitales como el Estrecho de Ormuz, a través del cual transita aproximadamente el 20 % del petróleo mundial, y su relación energética con China, representa un nodo crítico en este nuevo mapa energético multipolar. Un ataque contra Irán, por tanto, no es solo un golpe a un país: es un ataque a la estabilidad energética de una de las principales economías del mundo y un intento de preservar, por la fuerza, una arquitectura del poder global en crisis.
En este clima global, el comportamiento político de Estados Unidos parece encajar en lo que una vez describimos como la reacción fisiológica de un organismo traumatizado. Un cuerpo político que no logra regular su propio sistema nervioso tiende a proyectar su caos hacia afuera: culpa, castiga, ataca, externaliza y Donald Trump es su vivo ejemplo. Astrogeopolítica: La investidura de Donald Trump, el Neomonroismo y el gobierno mercantilista tecnofeudal plutocrático del agente del caos"
El 6 de enero de 2026 publicamos un informe astrológico en nuestro perfil de Facebook y en distintos grupos de astrología titulado: “La activación de Marte (14 de enero de 2026) en tránsito sobre el punto primario de la conjunción Saturno - Plutón de 2020”. El encuadre astrogeopolítico de dicho trabajo se centró en la función de Marte como espoleta de uno de los puntos más sensibles del ciclo histórico iniciado en 2020.
La conjunción Saturno - Plutón en Capricornio del 12 de enero de 2020 marcó el comienzo de un ciclo de destrucción, colapso y reestructuración sistémica. No se trató de un evento aislado, sino de la semilla de una década, y más, de crisis concatenadas (aspectos tensos), cuyo desarrollo se extiende hasta 2053, cierre de este ciclo mayor. En nuestras investigaciones hemos constatado que cada activación por conjunción (armónico 1) de este punto por Marte en tránsito ha coincidido con eventos que marcan puntos de inflexión y ruptura:
- 2020: la guerra biopolítica global y el experimento de control social masivo.
- 2022: el estallido de la guerra abierta en Ucrania y el colapso del orden de seguridad europeo.
- 2024: la expansión del conflicto hacia Medio Oriente y la lógica de retaliación en cadena.
- 2026: la cuarta y última activación partil, actualmente en curso, cuyos primeros efectos ya se han manifestado.
Durante esta activación de enero de 2026 se han producido hechos altamente significativos que no pueden entenderse como simples fluctuaciones del conflicto interno, sino como parte de una operación geopolítica de alta complejidad que combina presión militar, inteligencia encubierta y guerra cognitiva estructurada (Marte en Capricornio):
- El 7 de enero, Estados Unidos interceptó y abordó en alta mar un buque ruso, el Marinera (anteriormente Bella 1). acto que desafío directamente la soberanía rusa, tensionando el principio de libertad de navegación en aguas internacionales.
- La noche del 8 de enero de 2026 (23:46:38), Rusia efectuó un ataque con el misil hipersónico Oreshnik contra Ucrania, coincidiendo con el inicio de las protestas en Irán que habían comenzado a fines de diciembre de 2025. Es importante resaltar que el ataque de Rusia con el misil hipersónico Oreshnik contra Ucrania fue una respuesta directa al ataque con drones del 29 de diciembre de 2025, contra el centro de mando nuclear ruso situado en la residencia del presidente Vladimir Putin.
- Del 8 - 12 enero, Pico de violencia extrema, Irán vivió un apagón casi total de internet = blackout (guerra electrónica para interferir señales, incl. Starlink), muertes masivas. A partir del blackout, capturas e interceptaciones de milicias infiltradas que incitaron violencia y mataron manifestantes y policias, estos pierden coordinación interna y con extranjero (CIA, Mossad, MI6) a partir de ese periodo las protestas comienzan a cesar. La acción coordinada para neutralizar comunicaciones digitales, incluida la interferencia de terminales Starlink introducidos en el país, revela el peso que tenían estas infraestructuras en el plan de apoyo a la insurrección, así como su vulnerabilidad ante medidas defensivas del Estado iraní.
La llamada “red de activistas” que impulsaba la conectividad digital dentro de Irán no era un fenómeno espontáneo, sino el resultado de años de planificación, financiamiento y coordinación desde organizaciones vinculadas al Departamento de Estado de EE. UU. y a ONG de cambio de régimen que actuaron como respaldo operativo y logístico.
Ese patrón operativo encaja con investigaciones que señalan que diversos grupos y plataformas financiadas por organismos como el National Endowment for Democracy (NED) han sido utilizados como palancas de influencia y provisión de narrativas favorables a la desestabilización del orden interno iraní. La cobertura mediática occidental de las protestas ha tendido a enfocar casi exclusivamente la violencia en el Estado iraní, mientras que la violencia “opositora” organizada ha sido sistemáticamente subrepresentada, y en muchos casos alimentada por actores financiados desde Washington - Israel y vasallos.
En paralelo, el propio giro operacional de la administración estadounidense respecto a la opción militar directa confirma este cambio de fase. A mediados de enero, Trump decidió no ordenar un ataque aéreo inmediato, pese a haberlo preparado y haber desplegado activos militares estratégicos en la región. Aunque reiteró que “todas las opciones están sobre la mesa” y que continuaría presionando a Irán desde múltiples vectores (incluyendo aranceles y sanciones adicionales), la lectura política es que la administración no logro la masa crítica de insurgencia de sus agentes dentro de Iran y percibió el riesgo de un escalamiento mayor que ponía en peligro sus bases militares y al propio Israel y decidió pausar temporalmente el ataque directo.
Este movimiento no significa “retirada”, sino reconfiguración estratégica del uso de la fuerza y de los mecanismos de presión. Trump, desde un enfoque marcado por la lógica del poder unilateralista, no actúa como excepción accidental, sino como expresión del impulso imperial hacia la coerción explícita, un enfoque que, en términos astrogeopolíticos, refleja la activación de Marte en Capricornio afectando de forma angular la Casa X de EE. UU. pivote donde se produjo la conjunción Saturno - Plutón, asociada con la proyección de poder del Estado.
Desde un análisis histórico profundo también se sostiene que la hostilidad entre Irán y Estados Unidos no es un producto de odio irracional, sino el resultado de una larga genealogía de intervenciones, golpes de Estado y apoyo a actores armados contra intereses iraníes, que explica por qué el régimen y amplios sectores de la sociedad persisten en la desconfianza hacia Occidente. Este contexto estructural, y no únicamente la dinámica actual de protestas internas, es lo que subyace a la narrativa de intervención exterior y resistencia geopolítica.
En conjunto, estos factores confirman que los elementos clave de la crisis, desde las protestas urbanas hasta las operaciones encubiertas, los apagones digitales, la guerra psicológica mediática y la deliberada ambigüedad de Trump respecto al uso de fuerza militar, no son episodios aislados, sino componentes de una estrategia híbrida que opera en varios niveles de confrontación. Esta estrategia se mueve en paralelo a las dinámicas estructurales reveladas por la activación marciana: ciclos de confrontación intensiva, pruebas de decisión en los polos de poder global y momentos de riesgo crítico para la proyección de hegemonía occidental.
La violencia y la narrativa por la que se intenta justificar una intervención externa no surgieron espontáneamente, sino que son producto de una convergencia planificada de influencias externas, desinformación y presiones políticas. Esta convergencia encaja con el patrón prefigurado en nuestro pronóstico: la posibilidad de una operación de bandera falsa como herramienta de construcción de consenso en Occidente y de justificación cognitiva de una intervención militar o coercitiva, dirigida a relanzar la pretensión de control hegemónico que el ciclo Saturno - Plutón 2020 en Capricornio ha puesto en entredicho.
Este patrón de crisis - transformación - reordenamiento no es nuevo. Si observamos las efemérides desde el año 1 de nuestra era, comprobamos que las conjunciones Saturno - Plutón en Capricornio han sido extremadamente raras. Antes de 2020, sólo se produjeron en los años 47, 549, 783, 1284 y 1518. Cada una coincidió con momentos de crisis estructural, colapso de legitimidad y reconfiguración del poder.
El año 1518, correspondiente a la conjunción anterior en Capricornio, resulta especialmente revelador para Irán. Persia atravesaba entonces una transición traumática durante los primeros años del Imperio Safávida, bajo el reinado de Shah Ismail I, tras la devastadora derrota frente al Imperio Otomano en Chaldiran (1514). Aquella derrota no sólo fue militar, sino psicológica y simbólica: Ismail quedó profundamente traumatizado, se retiró de la vida pública y perdió su aura carismática, generando una crisis de liderazgo.
El imperio quedó atrapado en guerras simultáneas en dos frentes, otomanos al oeste y uzbekos al este, con una estructura militar débil, una economía deteriorada, rutas comerciales interrumpidas y tensiones internas crecientes. Aunque el chiismo se consolidó como identidad estatal, el precio fue un período prolongado de inestabilidad, que dejó a Persia en una posición defensiva durante décadas.
La comparación estructural entre 1518 y 2020, ambos bajo conjunción Saturno - Plutón en Capricornio, demuestra que este ciclo opera en Irán como un mecanismo histórico de reingeniería del Estado-civilización, no como un vector de colapso terminal.
En 1518, la derrota de Chaldiran (1514) funcionó como detonante plutónico del ciclo: desmanteló la arquitectura expansiva inicial del Imperio Safávida y obligó a una transición forzada desde un modelo carismático-mesiánico hacia un modelo defensivo, burocrático y territorialmente realista. Saturno impuso límites estructurales: consolidación de fronteras, abandono de la proyección militar ofensiva y redistribución del poder desde el shah hacia visires, élites administrativas y estructuras institucionales permanentes. El resultado no fue la disolución del Estado, sino su reconfiguración estratégica como potencia chií estable durante más de dos siglos.
En 2020, la conjunción reproduce el mismo patrón funcional: el asesinato de Qasem Soleimani ordenado por Donald Trump (3 de enero de 2020 a 9 dias del aspecto partil Saturno - Plutón) actúa como evento catalizador externo que obliga a Irán a reordenar su arquitectura de poder regional; el derribo del PS752 y la gestión posterior aceleran la erosión de legitimidad interna; las sanciones, la pandemia (+100,000 muertes) y la presión económica consolidan la transición desde un modelo expansivo-revolucionario hacia un modelo defensivo, institucional y de supervivencia estratégica. Saturno vuelve a imponer límites operativos; Plutón ejecuta la purga de estructuras ineficientes.
El paralelismo es preciso: Catalizador externo → Chaldiran / Soleiman, Colapso de legitimidad → crisis del liderazgo / crisis del IRGC-gobierno, Transformación estructural → de expansión ofensiva a defensa estratégica, Reordenamiento del poder → del carisma personal a redes institucionales = Resultado → supervivencia estatal mediante reconfiguración sistémica. Desde esta lectura, el ciclo sinódico de Saturno - Plutón en Capricornio no esta “derrotando” a Irán: lo esta sometiendo a un proceso de estrés geopolítico máximo que obliga a su adaptación estructural (Saturno).
La activación marciana de enero de 2026 no introduce un ciclo nuevo, sino que reactiva este proceso de transformación y restructuración que se inició el 2020, empujando al sistema iraní a una fase más densa del ciclo: guerra híbrida, presión externa extrema, purga interna, consolidación defensiva y endurecimiento institucional para prepararse para las siguiente severa crisis que se avecina en los siguientes 4 años y para la guerra hibrida multidimensional que seguirá latente, sin descartar una conflicto bélico directo con "Israel" + USA bajo las resonancias de la primera Cuadratura (2028 - 2029) del ciclo Saturno Plutón de 2020.
Desde esta perspectiva Irán no se encuentra ante un escenario de colapso estatal, sino ante una fase avanzada de reconfiguración estratégica bajo el sinodo Saturno - Plutón y sus activaciones de su punto primario, equivalente funcionalmente a la que transformó al Safávida herido en una potencia chií duradera.
Este ciclo y sus activaciones no anuncia la caída de Irán. Anuncia la imposibilidad de su derrota estructural dentro del marco histórico inaugurado en 2020. La astrología histórica confirma así que Irán no se encuentra ante un colapso terminal, sino ante otro de sus ciclos de prueba civilizatoria. La crisis es real, el sufrimiento es tangible, pero la historia larga demuestra que Irán sobrevive.
El siguiente "gráfico dinámico de los aspectos" muestra los encuentros partiles de Marte en tránsito con el punto primario de la conjunción Saturno - Plutón durante el período 2026 - 2027, abarcando todo el ciclo de activación de Marte iniciado el 14 de enero. Considerando un orbe de 6 grados (Demetrio Santos), las influencias de estos aspectos se extienden aproximadamente 8 días antes y 8 días después del momento exacto, señalando así intervalos que podrían constituir puntos críticos a nivel sociopolítico, económico y militar.
El pronóstico de un posible conflicto armado de mayor envergadura entre Irán e Israel durante el período 2028 - 2029, bajo las resonancias de la primera cuadratura Saturno - Plutón del ciclo iniciado en 2020, no es una hipótesis retórica sino una inferencia astrológica fundada en indicadores técnicos concretos.
Un matiz adicional refuerza este escenario. En la carta de la conjunción Marte - Saturno de 2028 levantada para Israel, este sínodo cae en Casa II. Al superponer esta carta con la carta hipotética de Israel, la conjunción Marte - Saturno se posiciona sobre la cúspide de la Casa VII radical, en cuadratura al eje MC - BC y a la Luna radical. Esta firma combina bloqueo saturnino y confrontación marciana sobre el eje de los enemigos abiertos, indicando un período de choque militar directo con implicaciones económicas, territoriales y de supervivencia estratégica.
En conjunto, estos indicadores confirman que la primera cuadratura Saturno - Plutón (2028 - 2029) no actúa como un simple tránsito de tensión, sino como el umbral estructural donde el conflicto latente entre Irán e Israel puede escalar hacia una confrontación armada de mayor envergadura, coherente con la lógica histórica de los grandes ciclos saturnino-plutonianos: crisis de poder, redefinición de hegemonías y reconfiguración forzada del orden regional.
La siguiente lista que sigue no debe leerse como una simple cronología histórica, sino como la verificación empírica de un patrón estructural profundo. Las cuadraturas del ciclo sinódico Saturno - Plutón han funcionado, a lo largo del siglo XX y comienzos del XXI, como umbrales de reconfiguración geopolítica, donde los sistemas de poder existentes entran en fase crítica: colapsan legitimidades, se rompen equilibrios, emergen guerras sistémicas, crisis económicas estructurales y nuevos órdenes institucionales.
Desde una perspectiva astrogeopolítica, Saturno - Plutón no describe “crisis aisladas”, sino momentos de compresión histórica donde la arquitectura del poder global es forzada a reestructurarse bajo presión extrema. Cada cuadratura ha coincidido con: fracturas del orden internacional vigente, redistribución forzada de hegemonías, militarización de conflictos latentes, crisis económicas de alcance sistémico, y redefinición de bloques, alianzas y fronteras. El paralelismo entre estos períodos no es simbólico: es estructural (Saturno).
Las cuadraturas funcionan como fases de choque del ciclo mayor, donde la tensión acumulada desde la conjunción anterior se manifiesta en forma de guerras, colapsos financieros, revoluciones políticas y rupturas civilizatorias. Bajo esta lógica, la cuadratura Saturno - Plutón de 2028 - 2029 no representa un tránsito más, sino el próximo punto crítico del ciclo iniciado en 2020.
El análisis histórico que sigue demuestra que, cuando este aspecto se activa, la historia entra en modo de crisis sistémica, y los conflictos latentes dejan de ser contenibles. Es en este marco donde debe comprenderse el pronóstico de una escalada mayor entre Irán e Israel: no como un evento aislado, sino como una expresión coherente de la dinámica estructural que este ciclo siempre ha desplegado. Obsérvese en el gráfico a donde se dirige las línea acimut de Marte de la conjunción Saturno - Plutón de 2020 desde EE.UU.
Eventos Sociopolíticos, Económicos y bélicos en las Cuadraturas del ciclo sinódico Saturno – Pluton del siglo XX - XXI
1. Período 1907 - 1908 (Era Progresista en EE.UU., tensiones imperiales previas a la Primera Guerra Mundial, pánico financiero y reconfiguración diplomática)
Eventos políticos
- Formación de la Triple Entente (Francia, Rusia, Reino Unido), consolidada con el Acuerdo Anglo-Ruso de 1907.
- Tratado Japón - Corea de 1907, que aumenta el control japonés sobre Corea.
- Agosto de 1907: Convención Anglo-Rusa, que pone fin al “Gran Juego” en Asia Central y redefine esferas de influencia.
-1908: Anexión de Bosnia-Herzegovina por Austria-Hungría, generando tensiones en los Balcanes.
Eventos económicos
- 1907: Pánico financiero en EE.UU., crisis bancaria que llevará a la creación de la Reserva Federal años después.
- Avances industriales, como la producción del Ford Model T en 1908.
Eventos sociales
- Movimientos progresistas en EE.UU.: reformas laborales y lucha contra la corrupción.
- Crecimiento del movimiento sufragista femenino en varios países.
- Auge del modernismo en arte y literatura.
- Diciembre de 1908: Terremoto en Messina (Italia), más de 75.000 muertos.
Eventos bélicos
- Tensiones coloniales en Marruecos entre potencias europeas.
- Ausencia de guerras globales, pero aumento sostenido de tensiones en Europa y Asia.
2. Período 1922 - 1923 (Posguerra de la Primera Guerra Mundial, inestabilidad europea, crisis económica y ascenso de regímenes autoritarios)
Eventos políticos
- Diciembre de 1922: Formación de la URSS.
- Octubre de 1922: Marcha sobre Roma de Mussolini, inicio del fascismo en Italia.
- Inestabilidad política de la República de Weimar en Alemania.
- 1923: Ocupación del Ruhr por Francia y Bélgica.
Eventos económicos
- 1923: Hiperinflación en Alemania, colapso del marco.
Eventos sociales
- Continuación de la hambruna en Rusia.
- Auge de los “años locos” y de los movimientos artísticos de vanguardia.
- Movimientos sufragistas y culturales.
Eventos bélicos
- Fin de la Guerra Greco - Turca (1922) y Tratado de Lausana (1923).
- Fin de la Guerra Civil Irlandesa (1923).
3. Período 1939 - 1941 (Inicio de la Segunda Guerra Mundial y colapso del orden europeo)
Eventos políticos
- Agosto de 1939: Pacto Ribbentrop–Molotov.
- Expansionismo nazi y soviético.
- 1941: Alemania declara la guerra a EE.UU. tras Pearl Harbor.
Eventos económicos
- Movilización económica para la guerra; en EE.UU., fin de la Gran Depresión por producción bélica.
- Economías europeas militarizadas.
Eventos sociales
- Inicio del Holocausto y persecuciones nazis.
- Evacuaciones masivas, racionamiento y propaganda de guerra.
Eventos bélicos
- Septiembre de 1939: Invasión alemana de Polonia.
-1940: Batalla de Francia y Batalla de Inglaterra.
- 1941: Operación Barbarroja y ataque japonés a Pearl Harbor.
- Invasión de Francia, Países Bajos y Bélgica.
4. Período 1955 - 1956 (Plena Guerra Fría, desestalinización y crisis coloniales)
Eventos políticos
- 1955: Formación del Pacto de Varsovia y Conferencia de Bandung (Movimiento de Países No Alineados).
- 1956: Desestalinización impulsada por Jrushchov.
Eventos económicos
- Prosperidad de posguerra en Occidente y “milagros económicos” en Alemania Occidental y Japón.
Eventos sociales
- Diciembre de 1955: Boicot de autobuses en Montgomery (Rosa Parks).
- Cultura juvenil y auge del rock & roll.
Eventos bélicos
- 1956: Crisis de Suez.
- 1956: Revolución Húngara, reprimida por la URSS.
5. Período 1973 - 1975 (Crisis energética, fin de Vietnam y quiebre del orden económico de posguerra)
Eventos políticos
- 1973: Acuerdos de París para Vietnam.
- 1974: Dimisión de Nixon por Watergate.
- 1975: Caída de Saigón.
- Dictaduras militares en América Latina.
Eventos económicos
- 1973: Crisis del petróleo por embargo de la OPEP.
- Consecuencias del colapso de Bretton Woods.
Eventos sociales
- Movimientos contraculturales, feminismo de segunda ola y ambientalismo.
- Impacto cultural del fin de la guerra de Vietnam en EE.UU.
Eventos bélicos
- Octubre de 1973: Guerra de Yom Kippur.
- 1975: Fin de la Guerra de Vietnam.
- Inicio de la Guerra Civil en Líbano.
6. Período 1992 - 1994 (Fin de la Guerra Fría y reordenamiento del sistema internacional)
Eventos políticos
- 1992: Tratado de Maastricht.
- 1993: Acuerdos de Oslo.
- Desintegración de Yugoslavia.
- 1994: Elecciones multirraciales en Sudáfrica.
- Firma del TLCAN.
Eventos económicos
- Mercado Único Europeo y globalización acelerada.
- Crisis económica en Rusia.
- 1994: Crisis del tequila en México.
Eventos sociales
- Auge de internet y tecnología.
- Fin del apartheid.
- Disturbios en Los Ángeles (1992).
Eventos bélicos
- Guerras Yugoslavas.
- Genocidio de Ruanda (1994).
- Primera Guerra Chechena.
- Intervención de EE.UU. en Somalia.
7. Período 2009 - 2011 (Crisis financiera global y Primavera Árabe)
Eventos políticos
- 2009: Inauguración de Barack Obama.
- 2010 - 2011: Primavera Árabe.
Eventos económicos
- Continuación de la Gran Recesión.
- Crisis de deuda europea.
Eventos sociales
- Movimiento Occupy Wall Street.
- Redes sociales como motor político.
- Terremoto y tsunami de Japón (2011).
Eventos bélicos
- Continuación de guerras en Irak y Afganistán.
- 2011: Intervención de la OTAN en Libia y muerte de Osama bin Laden.
- Inicio de la Guerra Civil Siria.
Timing completo de los hechos - activación = Marte + SAT - PLU
* 8 - 12 ene 2026
Rusia responde también de halcón, pero con economía de medios: entrega “pruebas” del dron el 1 de enero, lanza el Oreshnik el 8 de enero y proporciona tecnología para el blackout iraní (guerra electrónica) para desarticular la red de infiltrados y geolocalizar estaciones Starlink (por primera vez en el mundo, Irán consiguió bloquear Starlink, que antes se calificaba de “imbloqueable”, quedó inutilizado en gran medida por las técnicas de guerra electrónica). El régimen de Teherán, en vez de colapsar, ejecuta una purga masiva y anuncia la derrota de la “pseudoinsurgencia” el 14 de enero. Trump, que tenía bombarderos listos, da marcha atrás ese mismo día. El halcón occidental retrocede, no por bondad, sino porque el costo de seguir empujando ya era mayor que el beneficio esperado.
La conjunción de Marte y Saturno = Moduladores en Aries del 20 de abril de 2026 no es un tránsito ordinario, sino el inicio de un nuevo ciclo sinódico en el primer signo del zodiaco, en un signo ígneo y solsticial, cercano al ecuador terrestre y al Plano Invariante (mayor influencia de radiación Gamma = Demetrio Santos), donde los ciclos históricos tienden a manifestarse con máxima potencia en el plano material.
En astrología mundial, esta conjunción marca el nacimiento de una nueva fase bélica del sistema internacional, donde la guerra deja de ser episódica y se convierte en estructura. Aplicada a la carta de Irán, este sinodo no describe un conflicto más, sino la arquitectura astral de la guerra híbrida, el asedio económico y la transición hacia el choque geopolítico mayor entre EE.UU. - "Israel" e Irán + BRICS dentro del nuevo orden multipolar.
La conjunción de Marte y Saturno en Aries del 20 de abril de 2026 inaugura para Irán un ciclo de alta densidad geopolítica que no puede ser interpretado como un simple tránsito de tensión. Se trata de un sinodo de guerra estructural, cuyo efecto se extiende hasta el 1 de mayo de 2028, y que activa un escenario de confrontación prolongada, desgaste estratégico y transformación forzada del Estado iraní.
En la carta levantada para Irán, esta conjunción de los infortunios cae en la Casa II, junto a Mercurio, Neptuno y el Sol, concentrando un volumen excepcional de astrodinas en el eje económico-estratégico del país. La Casa II, que en astrología mundial rige las finanzas nacionales, la banca, la industria, los recursos, la liquidez, los impuestos y los colaboradores que sostienen la causa del Estado, se convierte así en el verdadero campo de batalla del ciclo, resaltando que por el efecto de reflejo la casa VIII también se activará.
Marte, regente de la Casa II y de la Casa IX, vincula directamente la economía y los recursos internos con el conflicto exterior, la diplomacia, el comercio internacional y los países extranjeros. Saturno, regente del Ascendente y de la Casa XII, conecta este mismo escenario con enemigos ocultos, espionaje, conspiraciones, operaciones encubiertas, pérdidas y guerra clandestina. El mensaje de los infortunios en la casa II es inequívoco: la guerra no se librará primero en el frente militar, sino en la retaguardia económica, financiera y psicológica del Estado.
Mercurio, en conjunción peripartil con Marte y Saturno, y regente de las Casas IV, V y VII, introduce la dimensión de la guerra cognitiva, guerra informativa, la propaganda, la diplomacia coercitiva y la instrumentalización de los conflictos con el enemigo exterior. Neptuno, también en conjunción plática, añade la capa de operaciones encubiertas, terrorismo, manipulación mediática y guerra psicológica, mientras que el Sol en Aries también en II, regente de la Casa VII, coloca al enemigo declarado (EE.UU - "Israel" y el bloque occidental) directamente en el corazón de las finanzas y la defensa material del país.
La cuadratura de Plutón en Casa XII al Sol en Casa II sella el diseño estratégico: el enemigo exterior no actúa frontalmente, sino desde la sombra, mediante espionaje, sabotaje financiero, insurgencia, mercenarios takfiríes = ISIS, kurdos, los Muyahidines del Pueblo de Irán grupos separatistas y terrorismo. Es la firma clásica de la guerra plutoniana para descomponer internamente al Estado.
Esta dinámica se completa con la configuración más reveladora del mapa: Urano en Casa III conjunto al BC y a la Luna en Casa IV (regente de VI), en oposición al MC. Aquí aparece el teatro real de operaciones: Urano en III (sabotaje de comunicaciones, rutas, logística, prensa, redes internas), Luna en IV regente de VI (el pueblo, el territorio, el ejército, la policía y la salud pública convertidos en campo de batalla), Oposición al MC (la insurgencia interna proyectada directamente contra el Poder Ejecutivo).
Este es el patrón exacto de la guerra híbrida imperial: al no poder derrotar EE.UU. a Irán en una guerra convencional inmediata, EE.UU. - "Israel" trataran de quebrar su retaguardia interna, forzarlo a una militarización total y llevarlo a un estado de sitio permanente.
Los sextiles de esta conjunción al MC y a Plutón en Acuario en Casa XII muestran la respuesta iraní: contra-insurgencia, purgas, reestructuración de inteligencia, blindaje del Estado y transformación en Estado fortaleza. Irán en este contexto no colapsa: se endurece, se cierra y se reconfigura como una potencia asediada, su gobierno será mas hermético.
Es importante resaltar que este ciclo no es un episodio aislado. Es la antesala directa de la cuadratura Saturno - Plutón de 2028 - 2029, donde la guerra dejará de ser secreta para volverse abiertamente geopolítica y militar entre EE.UU - "Israel" e Irán + BRICS.
Otro dato decisivo es que en 2028 se inicia un nuevo ciclo de Marte y Saturno en Tauro que se extiende hasta 2030, y vuelve a caer en la Casa II de la carta de Irán. Esto significa claramente que la presión económica, financiera y estratégica no se detiene: se encadena un ciclo sobre otro, acumulando tensión durante cuatro años críticos consecutivos.
- 2026 - 2028: guerra híbrida, sabotaje, insurgencia, terrorismo, asedio económico.
- 2028 - 2030: consolidación de la economía de guerra y transición hacia el conflicto abierto de gran escala.
Como podemos observar la astrología desgraciadamente no habla de paz en este período en el Medio Oriente, habla de reorganización violenta del orden regional, del colapso del paradigma unipolar y del ingreso definitivo de Medio Oriente en la fase caliente del siglo XXI multipolar. este sínodo de Marte - Saturno no solo cae en la casa II en Iran, cae casi en todos los países de Medio Oriente (Turquia, Irak, Siria, etc), la crisis económica y bélica sera regional y ni Israel será la excepción.
Desde esta perspectiva la conjunción Marte - Saturno en Aries no inaugura un conflicto: inaugura el punto de no retorno de la guerra invisible que conduce, inexorablemente, al choque histórico entre EE.UU. - Israel e Irán, talvez sea la confrontación definitiva.
Hay un detalle más que merece ser señalado como matiz, para afinar la lectura del cuadro general. En la carta levantada para Irán, el punto del infortunio, ubicado en 15°55' de Acuario, se superpone de manera exacta al Ascendente, formando una conjunción partil que refuerza su peso simbólico.
Al superponer la carta de la conjunción Marte - Saturno en Aries (2026 - 2028) con la carta de la República Islámica de Irán se observa una activación extremadamente sensible de los significadores de autoridad, soberanía y crisis estructural. El sinodo cae sobre el Sol radical en Aries en Casa IX, donde el Sol es regente del ASC. El Sol representa a la autoridad suprema del Estado y, al encontrarse en la Casa IX, señala directamente a la autoridad religiosa - política. Esta superposición sugiere un punto crítico en la figura del Líder Supremo (Jamenei), indicando la posibilidad de su fallecimiento o de una pérdida irreversible de poder, algo coherente con su edad avanzada. Al mismo tiempo, al tratarse de una conjunción en Casa II, la crisis económica se convierte en el detonante material que impacta directamente sobre la identidad nacional (Casa I), mostrando cómo la inestabilidad financiera y la eventual desaparición del líder se convierten en un shock sistémico para toda la nación.
El eje MC - IC queda fuertemente activado al tensionar la T cuadrada mutable radical formada por Saturno retrógrado en Casa I, en oposición a Venus exaltada en Piscis en Casa VII (regente de X y III), y ambos en cuadratura a la Luna en Géminis en Casa X, regente de la Casa XII. Desde esta perspectiva, la Luna en X como ápice de la configuración vuelve a señalar la pérdida de un liderazgo visible, con consecuencias profundas en la estructura del poder y en la estabilidad del Estado, reforzando la lectura de un cambio forzado en la cúspide del sistema político - religioso.
A su vez, el eje ASC - DESC también entra en cuadratura con el eje MC - IC y con Urano retrógrado en Casa IV, describiendo un escenario de insurgencia interna, fragmentación territorial y activación de una oposición radicalizada. Esta configuración muestra cómo el colapso de la autoridad central, combinado con la presión económica y la guerra híbrida, abre la puerta a procesos de desestabilización profunda, con levantamientos internos, operaciones encubiertas y una confrontación estructural que afecta simultáneamente al gobierno, al pueblo y al territorio nacional.
El gráfico dinámico de activaciones muestra con claridad las fechas en las que Marte en tránsito forma aspectos partiles de cuadratura u oposición al punto primario de la conjunción Marte - Saturno en Aries (2026 - 2028), verdadero núcleo detonador del ciclo. Estas activaciones no actúan como eventos puntuales, sino como ventanas críticas cuya influencia comienza a sentirse aproximadamente una semana antes y se extiende una semana después del aspecto exacto, configurando auténticos corredores de crisis. Cada una de estas activaciones reactiva el arquetipo marciano-saturnino: conflicto estructural, presión militar, colapso económico, represión, sabotaje y decisiones estratégicas irreversibles.
A este patrón se suma un factor de máxima sensibilidad: durante 2026 se producen tres plenilunios que impactan directamente este mismo punto primario, 29 de junio, 26 de septiembre y 24 de diciembre, funcionando como amplificadores emocionales, políticos y geoestratégicos del ciclo. En astrología mundana, los plenilunios sobre un sínodo de infortunios señalan momentos de exposición, culminación y ruptura de equilibrios: la tensión acumulada se hace visible, los conflictos latentes se manifiestan y las decisiones dejan de poder posponerse.
Desde una lectura astrogeopolítica, estos periodos no describen simples episodios de inestabilidad, sino verdaderos puntos de inflexión en la trayectoria histórica contemporanea de Irán: escaladas híbridas, operaciones encubiertas, presión económica extrema, sabotajes estratégicos y redefinición de alianzas internacionales. Cada activación marciana funciona como un disparador que obliga al sistema a elegir entre contención o confrontación, confirmando que el ciclo Marte - Saturno en Aries no inaugura una crisis coyuntural, sino la fase de choque de un cambio geopolítico y geoeconómico que se desplegará, de forma ininterrumpida, hasta la siguiente conjunción Marte - Saturno en Tauro en 2028 y su prolongación hasta 2030 ya que esta conjunción de 2028 también cae en la casa II.
Los astrólogos clásicos solían afirmar que, si la conjunción de los infortunios se hallaba oriental al Sol, sus efectos se manifestarían con rapidez. Los diales cronográficos parecen confirmar este aforismo: uno de los puntos más críticos de la carta de los infortunios de Irán, con una fuerza cercana a 40 astrodinas, se producirá entre julio y agosto de 2026, en el primer cuadrante del ciclo.
Si la crisis es superada en este primer cuadrante, el cuerpo político = el país, podrá atravesar los siguientes puntos críticos con más facilidad (diciembre de 2026 = 30 astrod.; agosto de 2027 = +40 astrod.; diciembre de 2027 = 30 astrod.). Si, en cambio, la crisis se cristaliza = Eon Saturno, le será muy difícil superar la cicatriz estructural de la primera crisis.
Timing preciso del vector ondulatorio del ASC progresado de la conjunción Marte - Saturno
Activación estructural del núcleo Marte–Saturno en Casa II (finanzas, recursos, soberanía material) – julio - agosto de 2026 .
Entre el 19 de julio y el 4 de agosto de 2026 se despliega el corredor del primer punto crítico del ciclo Marte - Saturno en Aries (2026 - 2028). El ASC progresado, vector ondulatorio que materializa los procesos latentes, ingresa directamente en el conglomerado planetario de Casa II (Neptuno - Mercurio - Marte - Saturno), sincronizando este núcleo con Urano (III), Luna (IV), Plutón (XII) y el eje MC - IC. Este no es una activación más: es el punto de encarnación inevitable del ciclo, donde la crisis deja de ser potencial y se vuelve irreversible.
Secuencia de activación
- 19 de julio de 2026 - ASC sextil Urano (Casa III). Primer disparo de inestabilidad. Ruptura del sistema comunicacional y logístico: guerra informativa, sabotaje de redes, ciberataques, operaciones psicológicas, activación insurgente en corredores internos y fronterizos. Urano en III fractura el orden narrativo y acelera el caos.
- 25 de julio - ASC conjunción Neptuno (Casa II). Entrada en la fase de una posible guerra híbrida total: finanzas opacas, sanciones encubiertas, congelamiento de activos, financiación clandestina de grupos separatistas, terrorismo y mercenarios. Neptuno en II disuelve la liquidez, genera pánico financiero y colapso de confianza sistémica.
- 28 de julio - ASC sextil Luna (cúspide de IV, regente de VI). La crisis impacta al pueblo y al territorio:
alta probabilidad de protestas, huelgas, tensión social, crisis de abastecimiento, presión sobre infraestructura agrícola, energética y militar. La guerra deja de ser geopolítica y se vuelve experiencia cotidiana.
- 31 de julio - ASC sextil Plutón (Casa XII) + trígono al MC. Activación del Estado profundo: inteligencia, contrainteligencia, operaciones encubiertas, insurgencia y contrainsurgencia. Plutón en XII revela que el conflicto real se libra en la sombra, mientras el MC internacionaliza el teatro de guerra.
- 3 de agosto - ASC conjunción Mercurio (Casa II, regente de IV–V–VII). Colapso sincronizado de: finanzas internas (II), territorio y masas (IV) y diplomacia - conflicto abierto (VII). Ruptura de tratados, bloqueo comercial, aislamiento internacional y guerra narrativa.
- 4 de agosto - ASC conjunción Marte - Saturno (Casa II). Punto de no retorno. Marte (guerra) + Saturno (bloqueo) en II = asfixia económica como arma estratégica, empobrecimiento forzado, confiscaciones, colapso monetario, reservas bajo presión y militarización total de la economía. Aquí el ciclo se encarna plenamente: la guerra híbrida se convierte en estructura permanente de supervivencia nacional.
Síntesis astrogeopolítica
Este vector no describe un episodio, sino el nacimiento operativo de la fase bélica del ciclo Marte - Saturno en Aries:
- Casa II → la economía como campo de batalla principal
- Casa III–IV–VI → insurgencia, territorio y fuerza laboral bajo presión
- Casa VII → guerra y confrontación directa
- Casa XII → espionaje, terrorismo y guerra secreta
- MC → internacionalización total del conflicto
Entre el 19 de julio y el 4 de agosto de 2026, Irán ´podría cruza el umbral histórico: la crisis pasa de latente a irreversible y el sistema entra en dinámica de guerra prolongada multipolar, que se extenderá hasta el nuevo ciclo Marte - Saturno en Tauro (2028–2030) que también cae en la casa II en Iran.
Campo de estrés estructural máximo - acumulación astrodinámica del vector Marte - Saturno
La superposición secuencial del ASC progresado sobre Urano, Neptuno, Luna, Plutón, Mercurio, Marte y Saturno, sincronizada con el MC, genera una resonancia coherente de múltiples vectores convergentes. Según la metodología de Demetrio Santos, esta acumulación alcanza aproximadamente 40 astrodinas, umbral de crisis histórica de máxima potencia: no un episodio crítico puntual, sino un evento de ruptura sistémica irreversible.
Nodo crítico de máxima descarga → Ventana crítica: 19 de julio – 4 de agosto de 2026, Centro geométrico del vector: 28–29 de julio de 2026. Pico de descarga final: 4 de agosto de 2026 (ASC conjunción Marte–Saturno)
Campo de estrés estructural máximo → sincronización de colapso financiero (II), diplomático y bélico (VII–XII), social y territorial (IV–VI) y gubernamental (X–XI). El vector ondulatorio no es lineal: es una onda de choque aspectual que crece, converge y colapsa en un nodo crítico central. Así, aunque el 4 de agosto de 2026 es el pico visible, el máximo de tensión estructural real se produce en el 28 - 29 de julio, cuando ya operan simultáneamente Urano, Neptuno, Luna y Plutón con el sistema totalmente saturado. Este corredor concentra ≈40 astrodinas, confirmando que estamos ante el evento de ruptura astrogeopolítica que puede inaugurar una fase bélica irreversible del ciclo Marte Saturno en Aries.
Si realizamos un análisis retrospectivo de los últimos quince años, observamos que el planeta de la intransigencia, Urano, transitó desde marzo de 2011 (sincronizado con las llamadas “Primaveras Árabes”) por el signo ígneo de Aries, que según la tradición clásica rige la región del Levante (Siria y su entorno geopolítico inmediato). Todo indica que esta correspondencia fue exacta: ese tránsito dejó una estela de desestabilización, guerras civiles, insurgencias, balcanización y colapso estatal en gran parte de la región.
El 6 de marzo de 2019, Urano realizó su ingreso definitivo al signo de tierra fija de Tauro, donde permanecerá aproximadamente hasta fines de abril de 2026. Según la tradición astrológica mundial, Tauro rige la región donde se asienta la República Islámica de Irán, por lo que no resulta extraño que, desde ese momento, el país haya entrado en un período crítico y convulsivo.
En la carta levantada para Irán, el ingreso de Urano a Tauro se ubicó en Casa XI, en sextil al ASC y en cuadratura a su dispositor Venus en Acuario (regente de XII y V), situado corporalmente en Casa VIII. Esta configuración anunciaba de antemano que, como consecuencia del bloqueo, la guerra económica y la presión estratégica de Estados Unidos y sus aliados, la economía iraní entraría en un proceso sostenido de deterioro, acompañado de tensiones sociales, crisis financiera, insurgencia latente y operaciones encubiertas, exactamente como ha venido sucediendo desde 2019.
Urano abandonará definitivamente el signo de Tauro el 26 de abril de 2026, cerrando así un ciclo histórico completo para Irán. Pero en astrología mundial ningún ciclo se cierra sin que otro se abra simultáneamente: el final de Urano en Tauro no implica estabilización, sino mutación estructural. Lo que termina es una fase; lo que comienza es un escenario radicalmente nuevo, más volátil y peligroso, en el que la República Islámica deberá redefinir su supervivencia bajo las reglas del próximo gran ciclo de Urano en Géminis.
Epilogo:
La conjunción de los cronocratores Júpiter y Saturno en Acuario, ocurrida en 2020, no fue un simple cambio de ciclo astrológico: fue un desplazamiento del eje civilizatorio. El paso del elemento tierra al aire marcó el fin de una era sustentada en estructuras materiales, jerarquías visibles y economías de acumulación, y dio inicio a otra donde el poder se vuelve intangible, informacional, tecnológico y profundamente ideológico. El mundo dejó de sostenerse sobre el peso de lo sólido para entrar en la volatilidad de lo mental, lo narrativo y lo simbólico.
Esta mutación se ve intensificada por la persistente sombra de la conjunción Saturno - Plutón, cuya impronta de colapso, purga y reconfiguración estructural continúa activa, especialmente cada vez que Marte actúa como detonador. Marte no crea el conflicto: lo acelera, lo vuelve visible, lo arranca del subsuelo histórico donde se había acumulado durante décadas. Cada activación marciana despierta tensiones latentes en los cimientos del orden político, económico y militar global, como si la historia misma entrara en espasmos de memoria.
Estados Unidos se encuentra en el centro de esta tormenta no por azar, sino por sincronía histórica. El país atraviesa su Cuarto Giro, tal como lo describen William Strauss y Neil Howe: una fase de crisis sistémica en la que las instituciones pierden legitimidad, el consenso social se fragmenta y la nación es forzada a redefinir su identidad o a colapsar bajo el peso de sus contradicciones. Esta teoría no solo es sociológica; resuena con precisión con el ciclo de Urano de 84 años, planeta asociado a rupturas, revoluciones y giros históricos abruptos.
Urano vuelve a ingresar en Géminis y, con ello, se aproxima al retorno uraniano en la carta natal de Estados Unidos, marcando simbólicamente este Cuarto Giro. No es casual que los anteriores retornos de Urano hayan coincidido con momentos fundacionales o traumáticos: la independencia, la Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial. Cada retorno obliga a la nación a mirarse sin máscaras y a decidir qué parte de sí misma debe morir para que algo nuevo pueda nacer.
Lo que vive Estados Unidos no es un fenómeno aislado. Es congruente con la trayectoria de Occidente en su conjunto. Oswald Spengler lo anticipó como decadencia, no en un sentido moral, sino orgánico: el agotamiento natural de una forma cultural que ya ha expresado todo su potencial creativo. Emmanuel Todd lo observa desde la demografía, la antropología familiar y la erosión ideológica: el colapso de los valores universales que Occidente proclamó pero dejó de practicar. Michael Hudson lo expone desde la economía política: un sistema financiero que ha sustituido la producción por la deuda, la soberanía por la dependencia y la democracia por la oligarquía rentista.
Saturno - Plutón revela el esqueleto del poder; Júpiter - Saturno en aire redefine su relato; Urano en Géminis electrifica el campo mental donde se libran las nuevas guerras. No se trata solo de territorios o recursos, sino de percepciones, creencias, identidades. La batalla central ya no es militar, aunque lo militar siga siendo su expresión más cruda. Es una guerra por el sentido.
Reflexión final: entre el colapso del mundo, el despertar de la conciencia y el momento en que los imperios se miran al espejo
Vivimos una época en la que la historia acelera y la conciencia se ve obligada a seguirle el paso. El ruido del mundo es ensordecedor: crisis económicas, guerras abiertas y encubiertas, colapsos institucionales, polarización social, manipulación informativa. Pero el verdadero peligro no reside en el caos externo, sino en la incapacidad de discernirlo sin ser absorbidos por él.
Las teorías históricas, los ciclos astrológicos y los análisis geopolíticos convergen en una misma advertencia: estamos en un umbral. Ningún imperio atraviesa su Cuarto Giro sin intentar aferrarse a lo que fue. Ninguna civilización en decadencia acepta su ocaso sin proyectar su miedo hacia afuera. Y, sin embargo, la historia demuestra que toda resistencia a lo inevitable suele aumentar el costo del tránsito.
Urano en Géminis nos confronta con una verdad incómoda: la libertad no está garantizada por el acceso a la información, sino por la capacidad de pensar sin ser programados. En un mundo saturado de estímulos, la lucidez se convierte en un acto revolucionario. La conciencia individual pasa a ser el último territorio soberano.
Tal vez esta sea la enseñanza más profunda de este tiempo: los astros no dictan condenas, señalan ritmos. Las teorías no encadenan destinos, ofrecen mapas. La historia no se repite para castigarnos, sino para recordarnos lo que aún no hemos aprendido.
Occidente se transforma porque ya no puede sostener la ficción de su eternidad. Estados Unidos enfrenta su Cuarto Giro porque toda nación joven, al madurar, debe elegir entre la renovación consciente o la desintegración violenta. El mundo entero asiste al cierre de un ciclo largo y al nacimiento incierto de otro.
En medio de ese tránsito, cada individuo es llamado a una responsabilidad silenciosa: no entregar su discernimiento al miedo, no confundir propaganda con verdad, no permitir que la guerra externa justifique la pérdida de humanidad interior.
"El cielo cambia.
La historia se repliega sobre sí misma.
Y quizá, en esa convergencia inquietante, se abra una posibilidad rara: que esta vez el final de una era no sea solo una caída, sino también un acto de comprensión.
Porque cuando entendemos el ciclo, dejamos de ser arrastrados por él.
Y cuando la conciencia despierta, incluso en tiempos de crisis,
la historia encuentra una salida que no siempre supo ver.
No porque los planetas determinen el destino, sino porque actúan como moduladores de la radiación gamma, de esa energía sutil que organiza los ritmos del tiempo. En ese marco, la resonancia ondulatoria del triángulo isósceles Urano - Neptuno - Plutón entra en sinergia, abriendo una puerta estrecha pero real al despertar de la conciencia."
Fuentes:- https://es.wikipedia.org/wiki/Mohammad_Reza_Pahlev%C3%AD
- https://www.moonofalabama.org/2026/01/iran-the-ragtag-network-of-activists-run-by-the-state-department.html
- https://www.unz.com/mhudson/the-economic-unravelling-of-the-political-west/
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- https://www.jewishvirtuallibrary.org/iran-and-libya-sanctions-act-of-1996-january-1996
- https://sonar21.com/the-cia-mossad-operation-to-spark-a-color-revolution-in-iran-has-failed/
- https://www.unz.com/acrooke/the-precursors-for-war-are-in-place-iran-is-the-peg-to-intense-political-jockeying-to-define-the-post-trump-future/
- https://www.unz.com/acrooke/the-rubicon-crossed-team-trumps-nihilistic-anti-values-paradigm/
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- https://www.globalresearch.ca/protests-iran-reality-support-usa-israel/5911272
-https://www.thenationalnews.com/news/mena/2026/01/03/mike-pompeo-praises-iranian-protesters-and-every-mossad-agent-walking-beside-them/
- https://www.hispantv.com/noticias/politica/638354/detras-disturbios-nexo-israel-pahlavi-ilusion-cambio-regimen-iran
- - https://www.unz.com/kbarrett/millions-of-iranians-cant-be-wrong/
- https://www.unz.com/article/western-media-whitewashes-deadly-riots-in-iran-relying-on-us-govt-funded-regime-change-ngos/
- https://mundo.sputniknews.com/oriente-medio/201902141085466548-quien-quiere-sacar-a-cientifico-nuclear-de-iran/
- https://www.hispantv.com/noticias/politica/204607/iranies-hicieron-revolucion-islamica-pahlavi
- https://www.voltairenet.org/article190166.html
- https://www.voltairenet.org/article197675.html
- https://www.voltairenet.org/article205026.html#nb1
- https://www.hispantv.com/noticias/politica/411008/iran-cumbre-polonia-eeuu-varsovia
- https://www.perlego.com/es/book/4423903/la-derrota-de-occidente-pdf
- https://www.unz.com/mhudson/the-u-s-empires-plan-for-global-domination/
- Investigaciones sobre astrologia tomo I - II. Demetrio Santos


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